sábado, 12 de abril de 2008

TERCERA PARTE- EL TORNEO DEL PUÑO DE HIERRO

Jubei Heihachi Mishima nació en Japón el 7 de mayo de 1930. Heredó una de las empresas más importantes del país. Estaba destinado a llevar una vida apacible patrocinando eventos deportivos relacionados con el karate -su máxima pasión-, cuando el gobierno de los Estados Unidos lanzó la bomba atómica sobre su cabeza. Fornicaba con una aldeana en algún lago de Hiroshima hasta que el monstruoso hongo se asomó por el horizonte. No sólo le cortó el polvo, sino que se lo cortó para siempre. Uno de los efectos de la radiación fue una amarga impotencia con la que cargó toda su vida. Otro, -tal vez más ostensible para nosotros- es su consabida calvicie. El efecto que interesa a los fines de esta historia es que a partir de ese momento un odio profundo comenzó a anidar en su pecho hacia los americanos del norte. Fue por realizar “abultadas inversiones” para financiar la ayuda humanitaria sobre las víctimas de la masacre que le otorgaron el Premio Nobel. La asamblea de inversionistas no vio con buenos ojos los esfuerzos del muchacho y decidió empujarlo prematuramente al abismo del Alzheimer, o sea fuera de la empresa. Un tiempo después recibió el pejerrey infamante de la aldeana. Sin trabajo, abandonado y tachado de loco, decidió exiliarse en un lugar más cálido. Pensó en Cuba.


GRÁFICOS

Alimentándose de huevos y alguna que otra gallina hizo la travesía Japón-México por mar. Llegó para fines de noviembre de 1956. En Veracruz habló con un barbudo llamado Ricardo Gomensoro, apenas se le veía la cara. En esa primera charla Ricardo sólo entendió tres cosas del japonés: a) dominaba ampliamente las artes marciales, b) odiaba a los Estados Unidos, y c) quería ir a Cuba. El 25 de noviembre zarparon de Tuxpan, estado de Veracruz en el yate Granma con 80 barbudos amigos de Ricardo. Heihachi logró salvar su vida en la derrota de Alegría de Pío gracias a Ricardo: lo confundieron con un pastor. Ellos formaron parte del grupo de los veinte guerrilleros que lograron internarse en Sierra Maestra. Ricardo estuvo varios días para convencer a Heihachi de que se uniera a la causa revolucionaria. En 1957 se integraron a la segunda columna del Ejército Rebelde, llamada N°4 y comandada por Ernesto “Che” Guevara. Para festejarlo Heihachi y Ricardo comieron arroz con mariscos que había conseguido Abel, traductor del japonés y posteriormente su principal consejero.

SONIDO

Heihachi se adaptó fácilmente a Sierra Maestra gracias a su experiencia en el bosque subtropical japonés. Su dieta no varió mucho desde la travesía, seguía siendo básicamente huevos y gallinas. Pronto se destacó en combate utilizando como arma únicamente su cuerpo. Era invencible con sus ataques aéreos. El sonido de sus puñetazos recorría los escenarios de la Sierra con la misma naturalidad que el canto de los pájaros, las corrientes hídricas y la sonrisa del Che. Los gritos de los infelices que acusaban sus golpes adoptaban gran realismo y podían ser escuchados sus ecos desde largas distancias.

JUGABILIDAD

Diez modos de juego:

MODO HISTORIA
MODO ARCADE
CONTRARRELOJ
MODO VERSUS
MODO EQUIPO
SUPERVIVENCIA
PRÁCTICA
ENTRETENIMIENTO
FUERZA TEKKEN
LA GALERÍA


MODO HISTORIA

Ricardo no entró triunfante en La Haban el 1° de enero 1959. Había quedado mal herido durante una emboscada. Desde ese momento no se tienen datos precisos sobre su paradero. Heihachi decidió volver a Japón, pero ya no estaba solo, iba con Abel que llegó a ser más que un fiel confidente. Si bien fue recibido como un héroe nunca se sintió cómodo. Instado por Abel, comenzó un tratamiento contra la impotencia financiado por el Estado. Varios años más tarde, los doctores le informaron que la radiación recibida le había borrado el gen portador de la información sobre erecciones y otras yerbas. Ese gen era hereditario, y sólo se había logrado extraer con éxito de las pezuñas de los rumiantes. Para una experiencia más placentera y confortable le recomendaban utilizar al más inteligente posible. Le ofrecieron pezuñas de vaca, de cabra, de oveja, pero ninguna de estás ofertas lo motivaba. En ese momento el gobierno nipón lo nombró cónsul. Transcurridos casi veinte años desde su regreso, otra vez estaba obligado a emigrar y seguía impotente.

Una tarde, fue interrumpido por su secretario mientras realizaba un kata en los patios consulares de un país sudamericano. Con el rabillo del ojo observó que depositaba un diario sobre la mesa de jardín verde, o más bien azulada.

7 comentarios:

Tach dijo...

En 1956 Ricardo tenía 6 años, según la primera entrada. ¿Ya era barbudo y revolucionario?

Los Rumiantes dijo...

Mmmmm, lo que pasa es que Ricardo siempre fue un adelantado!!!

Ana dijo...

Historia rebuscada, pero le falta un poco de amor (sexo quise decir)

beso

Berenjena Voladora dijo...

Pobre Heihachi...¿no probó con un burro? no sé si recuperará el gen del par ovoide eyaculiano, pero capáz que le gusta...
Probablmente le genere una huella (para no decir hoyo) mnémico en la retaguardia empolvada.
Gomensoro no habrá desaparecido al descubrir el ánimo fiestero del mimoso oriental? ¿algún homicidio pasional? ¿Abel?...ustedes Rumiantes, me generan muchas dudas...esto intriga, vó, ché, botijaaaa

¡Todo un gusto seguir la historia de Gomensoro!

Murderdoll dijo...

ke historia o.O
m tndre ke poner al dia con este personaje, pero iwual falta algo d epasion y yo no m refiero a sexo como dijeron arriba xD.

Gracias x pasarte!
bsos!

Ava Gardner dijo...

ricardo! volvé!

).(fans de julián).( dijo...

El único adelantado es Julián.