miércoles, 9 de abril de 2008

SEGUNDA PARTE - EL SILENCIO DE LOS ANIMALES

Ballena (irrumpiendo intempestivamente en el aula): Silencio!
Auditorio:...
Ballena: Es cierto que es su último día de clase, pero eso no les da permiso para reirse de un cadáver.
Auditorio: Pero es un perro!
Ballena (haciendo honor a su apellido): Los perros tienen sentimientos como cualquier otro animal. Recuerden que están aquí porque el hombre es un ente biológico como los demás y por ello tiene vida y muerte.
Docente: Ejem! Claro, señor Ballena, de hecho estaba por decirle a la clase que se habían equivocado de animal, pues, aparte del tamaño de este cadáver, esta parte de aquí (tocando la porción anterior frontal del cráneo) es claramente de otro cuadrúpedo...
Ballena (cubriendo los restos con la bolsa): Creo, Gurmendez, que por ser hoy último día, es mejor dejar este malentendido atrás y hacer un balance de cómo ha sido el curso. Algo breve. Así esta gente puede ir a descansar a sus hogares.
Docente: B... bueno, eso mismo estaba pensando yo.
Ballena (introduciendo los restos en la bolsa): Yo me encargo de los restos...

Una hora más tarde. Escritorio de Ballena. El sol ya casi...
Lotus (cabeza gacha y aún con algo de hedor): Señor Ballena, un señor quiere verlo.
Entra un señor veterano, aire asiático, oriental, soltero, manos pesadas y cara de precio. Saluda con energía y se sienta en la silla celeste o verde. Lotus capta algo porque cierra la puerta.
Ballena: ¿En qué puedo asistirlo?
Heihachi (premio Nobel de la paz, ojos mirando al Congo Belga): Entiendo que estuvo la prensa por el TEMITA de Ricardo...
Ballena (siente un fin): Fue una estupidez de parte de un funcionario estúpido, yo...
Heihachi (escupiendo las palabras como un oráculo): Silencio. De ahora en más, silencio. Usted está tan muerto como los de afuera. Su boca está muerta. ¿Entendió? Si no entendió, tengo media hora para explicárselo sin calma...
Ballena (suelta un poco de heces en consistencia chirle, se contrae cuando siente el calorcillo bajar, intenta disimular): Le aseguro que no sé quién es usted y no lo sabré nunca, no me interesa saberlo para nada... Yo intenté proteger a Ricardo pero...
Heihachi (cara de payaso de los del Circo Del Sol): ¿A usted le gustaría que la prensa jugara con los restos de un amigo, los manoseara? A mi tampoco, señor Fermín Ballena.
Ballena ( su interés lo alimenta): ¿Usted fue amigo de Gomensoro?
Heihachi introduce su mano derecha en el bolsillo interno superior izquierdo del saco y saca un pequeño pejerrey muerto. Escrito en su cuerpo blancuzco, una pequeña y clara inscripción: "PUTO".
Tras dejarlo encima del escritorio, aclara: No hay por qué seguir con los esfuerzos, señor Ballena. Vine a llevarme los restos de mi amigo. Tapen la tumba PARA SIEMPRE y punto.


Texto en color naranja, leerlo en francés.


3 comentarios:

freak dijo...

¿El malo se llama como el Tekken?

Ana dijo...

Un Ballena, un pejerrey...

beso

Ava Gardner dijo...

j´adore le cirque du soleil!